La ecografía es una técnica que se utiliza para explorar la anatomía y las funciones de ciertos órganos. La ecografía puede ser interna o externa: en el caso de la ecografía externa, el médico aplica una sonda contra la piel al nivel del órgano que desea explorar. Esta sonda emite ondas de ultrasonido que pasan a través de los tejidos y luego se le envían de regreso en forma de eco. Es un examen relativamente rápido e indoloro, que puede realizarse a la cama del paciente. En el caso de la ecografía interna, la sonda se inserta en una cavidad natural para acercarse al órgano. Por ejemplo, en algunos casos, una ecografía externa del corazón (ultrasonido trans-torácico) no es suficiente para obtener una visión clara de las estructuras deseadas y en ese caso, el médico realizará una ecografía con la sonda introducida a través de la boca y colocada en el esófago para así obtener una imagen más cercana y clara del corazón (ultrasonido transesofágico).