Una técnica que utiliza un catéter, un filtro (riñón artificial) y una bomba para limpiar la sangre de los desechos tóxicos que se acumulan cuando los riñones funcionan mal o en ciertas situaciones críticas. Algunas diálisis son intermitentes y pueden durar entre 2 y 8 horas, dependiendo de la indicación, y otras se realizan de forma continua durante varios días, con cambios de filtros cuando finaliza su vida útil. Un paciente consciente, durante la diálisis puede sentir frío, así que no dude en preguntarlo y taparlo si es necesario. Otros síntomas pueden ocurrir con menos frecuencia, así que no dude en comentarlos con el equipo asistencial.