Los médicos actualizan siempre que es necesario (bien de forma programada o ante cualquier situación que así lo indique) las prescripciones de tratamientos a los paciente. Habitualmente se realizan las prescripciones en horario matinal después de revisar al paciente y los últimos resultados de las pruebas, y después, a medida que avanza el día, de acuerdo con los cambios en los parámetros vitales monitorizados (pulso, presión arterial, saturación de oxígeno y todos los demás parámetros captados por los monitores) y los cambios en la condición del paciente.